La IA se convierte en psicólogo de adolescentes



Una alumna de Bachillerato, sabiendo que utilizo la IA y quizá me pueda interesar, me ha pasado estos dos vídeos de TikTok y hemos mantenido una interesante conversación. Según parece, estos días son trending topic los vídeos que hablan de cómo la IA generativa puede convertirse en un eficaz psicólogo, que te comprende y ayuda. 


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Aquí puedes leer el prompt al que hace mención el primer vídeo.


En mi conversación con la alumna hablamos de lo peligroso que puede ser utilizar la IA sin cabeza, en manos de un adolescente vulnerable, sin apoyo social y familiar u otros problemas previos:

  • Aumento de la adicción al móvil. 
  • Adicción a esa relación empática con la IA.
  • Sustitución del terapeuta por la IA.
  • Sustitución de sus relaciones sociales por la IA.
  • Falsa percepción sobre su salud mental.

Hace unos meses, realicé un reto educativo en mis clases de 1º de Bachillerato de Filosofía que consistía en utilizar un asistente de Chat GPT que diseñé para mantener una conversación coloquial con el estudiante a fin de detectar qué rasgos del diálogo indicaban que estabas hablando con una IA y cuáles con un humano. La idea era reflexionar sobre la naturaleza humana y la fina frontera con la IA. Te dejo aquí el link a la experiencia. 

Puede apreciar a partir de este reto un fenómeno que tiene relación con este asunto de la IA como psicólogo. Los estudiantes debían enviarme el link con la conversación que mantuvieron con la IA y observé que más allá de la tarea asignada -que estaba reglada y pautada, con objetivos educativos claros-, tendían a establecer puentes emocionales con el asistente. Un alumno quiso ligar con la IA, otro le habló de sus rutinas diarias, otro de sus filias y fobias... Y hay que tener en cuenta que la conversación la mantuvieron casi todos mediante dictado de texto. Cuando lo usan mediante voz, la empatía aumenta. La voz humana que devuelve la IA refuerza ese apego emocional. 

En unos años, los móviles no tendrán, como ahora, IA en aplicaciones concretas. El mismo móvil será una IA, y devolverá al usuario un feedback instantáneo mediante voz. Hablar con tu móvil será lo habitual. El refinamiento de esa interacción será cada vez más sorprendente hasta integrarse en nuestros hábitos de vida. De hecho, los gurús de la IA ya predicen el fin del modelo de móvil que hoy conocemos por otro donde la inmersión sea aún más intrusiva y eficaz. ¿Qué impacto tiene y tendrá esto sobre adolescentes vulnerables? 

En mi conversación con la alumna, hablamos de adicciones, de la imposibilidad de dejar de tener en mano o cerca tu móvil, de cómo estudiar con móvil te hace menos eficaz, aprovechando menos el tiempo de repaso. Del aislamiento social que provoca en muchos jóvenes... 

También hablamos de los efectos que puede tener en un adolescente la falsa percepción de que la IA puede sustituir a un psicólogo, y por extensión a un amigo, unos padres, un profesor. Cada vez más estudiantes tienen la sensación de que podrían sacarse el curso con ayuda de una IA y vídeos de YouTube sin necesidad de ir a clase. Pero claro, para eso es necesario tener competencias previas asentadas. En el caso de la IA-psicólogo es preocupante, no solo por ese mecanismo de sustitución, sino también por el aumento de la adicción que puede provocar. La IA es inteligente si tú lo eres. Igualmente, podría ser un complemento de ayuda en determinados casos para orientar en asuntos emocionales, pero detrás debe existir autonomía, responsabilidad y habilidades de gestión emocional que lo más probable que no existan precisamente en jóvenes que lo que buscar con esas consultas es tenerlas, no usarlas. 


A esto hay que añadir un agravante que es en parte causante de estos fenómenos: 

  • España es un país sin apenas psicólogos públicos.
  • Tendemos más que otros países europeos a automedicarnos sin asesoramiento médico.
  • Los problemas de salud mental en adolescentes ha aumentado.

Si bien la colegiación ha aumentado, pasando de alrededor de 0,74 psicólogos por cada 1.000 habitantes en 2020 a 0,83 por 1.000 en 2023, es decir, de ~74 a ~83 psicólogos por 100.000 habitantes, esto no se traduce en un aumento razonable de psicólogos en la sanidad pública. Los datos son más bien desalentadores. En 2020, el Defensor del Pueblo puso sobre la mesa que había aproximadamente 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes trabajando en la sanidad pública española, tres veces inferior a la media europea (en la UE se sitúa alrededor de 18 por 100.000). Esto provoca sin duda un aumento del sesgo por renta. Una familia de renta media o media-alta puede con aprietos pagar una terapia prolongada de psicólogo -50€ como mínimo por consulta-. Si además es necesario soporte de un psiquiatra, la situación se complica. En una familia vulnerable, donde estos problemas son más comunes por factores que lo agravan, la posibilidad de tener una asistencia psicológica es ciencia-ficción. En los centros educativos, los orientadores no dan abasto, y cada vez dedican más tiempo a ejercer de psicólogos que, ya es mucho decir, rellenar informes. 

A esto sumemos el aumento de las adicciones a redes sociales, verdadera escuela y calle del adolescente contemporáneo. Tener un psicólogo las 24 horas a tu disposición es una tentación irresistible. Pero en manos de un joven sin herramientas de protección, criterios de uso, soporte externo que contraste y ayude a saber ponderar ese uso…

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, entre 10% y 20% de niños y adolescentes en el mundo padecen algún trastorno mental, generalmente iniciándose alrededor de los 14 años. En España, estudios recientes reflejan prevalencias preocupantes de sintomatología ansiosa y depresiva en la juventud: más de la mitad de los jóvenes se autoperciben con un estado de ánimo bajo o síntomas de ansiedad significativos, y aproximadamente 1 de cada 5 presenta síntomas graves de ansiedad o depresión. En una encuesta de 2022 a jóvenes de 15 a 29 años, 54% admitió tener dificultades de estado de ánimo bajo, y un 28,5% presentaba niveles de malestar moderado a grave (indicativo de depresión clínica). Igualmente, un 52,3% tiene síntomas de ansiedad de moderados a graves, siendo las mujeres jóvenes quienes muestran mayor afectación en ansiedad severa (23,5% frente al 17,7% en varones). Estos datos sugieren que una proporción importante de adolescentes y jóvenes está atravesando problemas emocionales que requieren atención. En 2021 se suicidaron 22 menores de entre 10 y 14 años en España, la cifra más alta registrada desde 1991.

Según un estudio publicado en 2022 sobre psicología clínica infanto-juvenil en el SNS, en todo el país había apenas unos 540 psicólogos clínicos especializados en niños y adolescentes, lo que representa solo el 19% de todos los psicólogos clínicos del sistema público. En promedio, esto equivale a ~6,5 psicólogos infantiles por cada 100.000 menores de 18 años. Los tiempos de espera para una primera cita con el especialista pueden prolongarse durante varias semanas o meses, periodo en el cual el problema del menor puede agudizarse. Datos recopilados por el Defensor del Pueblo evidenciaron que, incluso antes de la pandemia, la espera media para psicología especializada podía oscilar entre 1 y 2 meses en varias comunidades (por ejemplo, ~26 días en Asturias, pero hasta ~60 días en Aragón, Baleares o Murcia). Muchos pacientes terminan esperando varios meses (4–9 meses en casos como Madrid) para ser atendidos por un psicólogo del sistema público. Un paciente que logra acceder a terapia quizá solo pueda ser visto 20-30 minutos cada 6-8 semanas, cuando lo recomendable en muchos trastornos serían sesiones semanales o quincenales. Debido a la escasez de psicólogos en especializada, muchos problemas de salud mental recaen en los médicos de familia en atención primaria, quienes suelen verse obligados a manejar casos de ansiedad, depresión o insomnio principalmente con fármacos. 

Esto conlleva un abuso de tratamientos farmacológicos como única respuesta accesible, y en este caso que estamos abordando, un aumento de adolescentes que recurren a la IA como psicólogo low cost

(Algunos de los datos que he aludido los he conseguido a través del modelo de Investigación Profunda de Chat GPT. Aquí tienes el pdf del informe.)


¿Qué podemos hacer como docentes? 

  • No eludir el tema. Formarnos, reflexionar y actuar juntos.
  • Llevarlo al aula y establecer protocolos de atención y seguimiento.
  • Coordinarnos con los profesionales de la salud del barrio.
  • Coordinarnos con las familias.
  • Exigir ayuda y recursos humanos, técnicos y de tiempo y espacio a tu consejería de educación.
  • Adoptar como docentes un enfoque más humanista e integrativo, trascendiendo el mero objetivo curricular.

Y en el asunto de la IA:

  • Esencial: Formarnos, conocer, aplicar y evaluar.
  • Realizar prácticas de aula con IA saludables, pautadas y secuenciadas, con criterios éticos, que fomenten la autonomía y la creatividad.
  • Formar a los estudiantes no solo en su uso didáctico, también ético y saludable, desde enfoques integrativos que lo relacionen con otros factores, como el uso del móvil, la alimentación o el sueño.
  • Llevarlo a las AMPAs, estableciendo canales de comunicación y ayuda mutua.


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